Coordinadora del ECMIA presenta propuestas para avanzar hacia sociedades del cuidado sostenibles

Posicionamiento para el panel de alto nivel: Cuidado del planeta 
Buenos Aires, 10 de noviembre de 2022

 

Cuando la Madre Tierra está enferma, está en peligro la vida presente y futura de todos los seres que habitamos en ella y dependemos de ella. Si queremos transitar hacia sociedades del cuidado con igualdad de género y sostenibilidad, no podemos olvidarnos del cuidado del medio ambiente que nos da vida, alimentación, salud y protección. Por tanto, felicitamos la inclusión del tema “Cuidado del planeta” en la agenda de la XV Conferencia Regional sobre la Mujer y confiamos en que esta dimensión esté visible en los compromisos que asumirán los Estados presentes.

Desde siempre, los pueblos y particularmente las mujeres indígenas nos hemos dedicado al cuidado y la defensa de la Madre Tierra contra diferentes amenazas aplicando nuestros conocimientos y prácticas heredadas de nuestros ancestros y ancestras. En reciprocidad y equilibrio con nuestro entorno, cuidamos nuestra madre y nuestra madre nos cuida a nosotras y nos da lo que necesitamos para cuidar. Cuando las mujeres y jóvenes indígenas hablamos de los trabajos del cuidado, no nos referimos únicamente al cuidado de nuestras familias, comunidades y sociedades sino también a trabajos como la defensa, protección, gestión y recuperación del territorio, los bosques, los ríos, las semillas y la biodiversidad, la siembra y cosecha del agua, el cultivo de alimentos nutritivos, saludables y sin sustancias agrotóxicas, nuestras acciones de mitigación y adaptación a la crisis climática y el trabajo espiritual, incluyendo nuestras ceremonias de agradecimiento a la Madre Tierra. Para nosotras cuidar significa sostener, garantizar y sanar la vida en todo sentido.

En la actualidad, enfrentamos múltiples crisis y desafíos causados por el modelo de desarrollo capitalista, monocultural, egoísta, consumista, racista y patriarcal que limita el ejercicio de nuestros derechos y obstaculiza nuestros esfuerzos colectivos para cuidar la vida en el planeta. Estas incluyen la sobreexplotación de recursos que se ha acelerado en el contexto de recuperación económica post COVID-19, las industrias extractivas y las obras de infraestructura que contaminan y destruyen ecosistemas terrestres y marítimos, el uso de agroquímicos, semillas transgénicas y fertilizantes artificiales que dañan nuestra salud y amenazan la biodiversidad, la deforestación, desertificación y degradación de suelos, la crisis climática y otras formas de violencia ambiental.


Debido a los roles que nos han asignado tradicionalmente en sociedades patriarcales y colonizadas, estas violencias ambientales producen impactos diferenciados en las vidas de las mujeres y jóvenes indígenas, incluyendo por ejemplo el incremento en la carga de trabajo no remunerado y de cuidados relacionado con la producción y preparación de alimentos y los trayectos más largos para conseguir agua y plantas medicinales. Por otro lado, las mujeres indígenas que defienden los territorios ancestrales indígenas en beneficio de todos los pueblos y el planeta son constantemente amenazadas, atacadas, detenida arbitrariamente, encarceladas e incluso cruelmente asesinadas.

Ante estas preocupaciones, queremos indicar algunos caminos que los Estados deberían seguir para avanzar hacia las sociedades del cuidado sostenibles con justicia social, ambiental, económica y de género:

  • - Los pueblos indígenas siempre hemos sabido que todo en la vida es integral y todos los elementos están interrelacionados. Por tanto, consideramos fundamental que los Estados, así como las agencias, fondos y programas del sistema de las Naciones Unidas, superen las fragmentaciones internas operativas y políticas. En la práctica, esto significa que los ministerios y otros mecanismos de adelanto de las mujeres tienen que trabajar de manera articulada con las instituciones relacionadas con el medio ambiente, recursos naturales, salud, protección social, educación, economía y justicia. Esto implica también armonizar y alinear los marcos normativos nacionales, institucionalidad y políticas públicas relacionadas con los cuidados con los instrumentos de derechos y agendas de desarrollo en materia de igualdad de género, población y desarrollo, cambio climático, medio ambiente y biodiversidad, entre otros. Es contraproducente promover sistemas integrales de cuidados desde un sector del Estado si, al mismo tiempo, otro sector viene destruyendo el medio ambiente.
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  • -  Los pueblos, mujeres y jóvenes indígenas somos expertas en los cuidados y tenemos los conocimientos que se necesitan para cuidar la Madre Tierra, el medio ambiente y el planeta. En el Compromiso de Santiago aprobado en la XIV Conferencia Regional, los Estados se comprometieron a diseñar sistemas integrales de cuidado desde una perspectiva intercultural (párrafo 26). Para nosotras, la interculturalidad va más allá de la coexistencia y la valoración de la diversidad cultural. Se trata de construir un diálogo horizontal y de enriquecimiento recíproco entre los pueblos indígenas y no indígenas, sus conocimientos y sus prácticas para poder, desde la complementariedad, buscar mejores soluciones para las crisis que nos afectan ahora y en el futuro. Para generar las condiciones mínimas para este diálogo, los Estados deben tomar medidas para erradicar el racismo que deslegitima los pueblos indígenas y el patriarcado que invisibiliza las mujeres indígenas, garantizar el ejercicio de nuestros derechos individuales y colectivos, incluyendo los derechos al territorio, y reconocer, proteger y apoyar en la recuperación y transmisión de nuestros conocimientos y prácticas para el cuidado del planeta. Obligatoriamente, esto implica asegurar la participación plena y efectiva de mujeres y jóvenes indígenas en el diseño, implementación y evaluación de políticas de cuidado y respetar nuestro consentimiento libre, previo e informado antes de implementar medidas que afectan nuestras vidas, de conformidad con nuestro derecho a la libre determinación.
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  • -  Además, los Estados deben poner fin inmediato a la criminalización y el encarcelamiento de las mujeres y jóvenes indígenas que cuidan el planeta como defensoras del territorio y de derechos humanos. Más bien, dentro de los modelos integrales de cuidados, se debe reconocer y apoyar la defensa del territorio como parte del trabajo de cuidados y promover políticas integrales de protección y seguridad para las defensoras. Como primer paso en este sentido, hacemos un llamado urgente a ratificar e implementar el Acuerdo de Escazú.
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  • -  Para terminar, invitamos a todos los Estados, así como las representantes del sistema de las Naciones Unidas y el movimiento amplio de mujeres, a conocer e implementar la Recomendación General núm. 39 del Comité CEDAW sobre los derechos de las mujeres y niñas indígenas (CEDAW/C/GC/39) que fue aprobado el 26 de octubre del presente año. Esta recomendación es una interpretación autorizada de la CEDAW que obliga a los Estados a comprender y tomar acciones para materializar los derechos individuales y colectivos de las mujeres indígenas en materia de participación política, salud, tierra, territorio y recursos, alimentación, agua y semillas y medio ambiente, entre otros ámbitos de la vida que deben ser incorporados en los sistemas y sociedades de cuidados. Por tanto, debe ser utilizada como complemento para el diseño de políticas públicas de cuidados en el marco de la Agenda Regional de Género.
  • Desde el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA), reafirmamos nuestro compromiso como mujeres y juventudes indígenas con el cuidado, la defensa, la recuperación y la sanación de la vida de nuestros pueblos y de la Madre Tierra, por, para y con todos los seres que habitamos en ella.

*Foto: CEPAL y ECMIA.