Mujeres indígenas de las Américas repudian violencia cometida por fuerzas del orden en Colombia

Foto: PAX Noticias

Niña embera sufre violencia sexual a mano de siete militares en Colombia en pleno estado de emergencia.

Una niña indígena de 13 años, perteneciente al pueblo embera de Colombia, fue secuestrada y abusada sexualmente por siete militares cuando estaba recogiendo frutas cerca de un campamento militar en el Resguardo Gito do Kabu en el departamento de Risaralda. Ante la denuncia, los militares fueron detenidos y entregados a la fiscalía, ante la que han admitido el hecho.

Aida Quilcué Vivas, Consejera de Derechos Humanos de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), integrante del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA), señaló que este hecho es una manifestación de un problema estructural. “No es un tema aislado, es un tema estructural, es una doctrina de la Fuerza Pública que debe ser desmantelada en bien de la paz y de Colombia y que esa forma de mirarnos de manera xenofóbica se elimine en el país”, declaró.

El abuso de las fuerzas del orden trasciende el hecho por ser un problema sistémico que, amparándose en el racismo y la discriminación, ha impactado en la vida de las mujeres indígenas de las Américas, del norte, el centro y el sur del continente a lo largo de la historia y que pone en riesgo su salud y su seguridad.

Frente a esta situación, la Coordinadora Continental del ECMIA, Tarcila Rivera Zea, declaró que los militares tienen el deber de resguardar la vida de las personas y no lo contrario. “Nos pronunciamos con indignación y dolor las mujeres y los pueblos indígenas porque las fuerzas militares, que son un aparato del Estado, están creadas para defender vidas”, indicó.

La Coordinadora Continental explicó la necesidad de contar con personas comprometidas y justas el servicio que le brindan al pueblo. “Necesitamos militares y funcionarios que sean realmente responsables de los cargos que asumen. No podemos permitir que entidades que deben velar por nosotras sean perpetradores en la violación de nuestros derechos humanos fundamentales”, comentó.

Actualmente, los militares que perpetraron el crimen esperan su sentencia y las mujeres indígenas de las Américas exigimos justicia, sumándonos a la Coordinadora del ECMIA Sur, Melania Canales Poma, quien ha exigido una investigación profunda e imparcial de los hechos, así como una sanción a los culpables.

El ECMIA en su informe “Mujeres indígenas frente a la pandemia del COVID-19” recomendó a los Estados de las Américas fiscalizar las acciones de las fuerzas militares y policiales al momento de hacer cumplir las medidas contra el COVID-19 con pueblos indígenas, en especial con mujeres indígenas, para poner fin a todas las formas de represión y violencias y garantizar un trato digno. Por ello, exigimos que se retome esta recomendación para evitar más casos de violencia contra las mujeres perpetrada por las fuerzas del orden en los diferentes pueblos indígenas de nuestro continente.

Mujeres indígenas alertan sobre incremento de la violencia de género en el continente

Denunciaron que Estados no previenen, sancionan, ni toman medidas eficaces para defender sus vidas y asegurar su desarrollo.

 

Más de treinta organizaciones de mujeres y pueblos indígenas en veintitrés países señalaron que las múltiples dimensiones de las violencias que viven en lo político, social, cultural, económico, físico, psicológico, ambiental y espiritual, son aún invisibles para los Estados.

De acuerdo con el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, las agencias de gobierno carecen de información desagregada por género, etnia y edad sobre la implementación de políticas públicas, el acceso a la justicia, y la inversión presupuestaria en la lucha por la eliminación de las violencias en contra de las mujeres indígenas.

A través de una declaración suscrita el sábado al término de su encuentro continental en Ciudad de México, las mujeres indígenas lamentaron ser prescindibles “frente a los intereses económicos y la perspectiva de desarrollo basado en la acumulación, la profundización acelerada del extractivismo y el racismo estructural”.

Las casi trescientas lideresas de base, abogadas, parlamentarias, cineastas y mujeres indígenas de múltiples orígenes y especialidades que participaron en esta cita histórica, denunciaron la estigmatización, persecución, criminalización, asesinato y desaparición de las activistas indígenas que defienden sus territorios ancestrales y recursos naturales.

“A ello, debemos agregar los abusos y violaciones sexuales, misoginia, feminicidios, matrimonio y uniones infantiles, tempranas y forzadas, embarazo infantil adolescente y trata de personas con fines de explotación sexual, que demuestran la interconexión de las múltiples formas de violencias tanto en la dimensión individual como colectiva”, puntualiza su declaración.

Ellas demandaron a los Estados y agencias especializadas a realizar estudios sobre la salud de las mujeres indígenas violentadas por las mineras, las petroleras, las hidroeléctricas, agroindustrias y otros megaproyectos extractivos.

Asimismo, instaron a los Estados a adoptar medidas de reparación histórica individual y colectiva a los pueblos y mujeres indígenas víctimas de violencias, que incluya la restitución, sanación e indemnización, con participación plena y efectiva de las afectadas.

Finalmente, invitaron a la ciudadanía en todos los países de continente a sumarse a las manifestaciones públicas que se organizarán en el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena el 05 de septiembre.

Mira el pronunciamiento aquí.

CHIRAPAQ asume liderazgo del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas

Por segunda ocasión y acuerdo unánime de las organizaciones indígenas, CHIRAPAQ fue elegido como Coordinación Continental del ECMIA.

En la asamblea del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, ECMIA, celebrada el pasado 26 de febrero en Ciudad de México, la asociación CHIRAPAQ Centro de Culturas Indígenas del Perú, fue elegida Coordinación Continental de esta red.

Más de 30 organizaciones indígenas de veinte países de las Américas votaron de forma unánime para su designación, la cual asumirá por un período de tres años. La asociación con base en Perú, sucederá en este rol a la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC.

CHIRAPAQ ocupa nuevamente este cargo tras haber sido Coordinación Continental en 2012 y Coordinación Sur por dos períodos consecutivos en 2007 y 2010, respectivamente.

Para Tarcila Rivera Zea, vicepresidenta de CHIRAPAQ y lideresa fundadora del ECMIA, la asociación y su equipo institucional “asumen con humildad este desafío para empoderar, visibilizar y articular a las mujeres indígenas en las tres Américas”.

Las organizaciones integrantes del ECMIA eligieron además a sus cuatro Coordinaciones Regionales en el continente.

A partir del 2020, el Consejo Colegiado de ECMIA estará conformado por las siguientes organizaciones:

COORDINACIÓN CONTINENTAL:

  • – CHIRAPAQ, Centro de Culturas Indígenas del Perú / Perú

COORDINACIONES REGIONALES:

Coordinación Norte:

  • – Red Xicana Indígena / Estados Unidos.
  • – Femmes Autochtones du Québec (FAQ) / Canadá.

Coordinación Centro:

  • – Consejo Coordinador Nacional Indígena Salvadoreño (CCNIS) / El Salvador.

Coordinación México:

  • – Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas (CONAMI)/ México.

Coordinación Sur:

  • – Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP) / Perú.

El Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, ECMIA, es una red de organizaciones de mujeres y pueblos indígenas que a nivel de las tres Américas impulsan, desde hace 20 años, el reconocimiento y respeto de los derechos de las mujeres, juventud, niñez y pueblos indígenas. El ECMIA también facilita entre sus organizaciones integrantes procesos formativos de nuevas generaciones de lideresas indígenas así como la incidencia articulada de las mujeres y jóvenes indígenas en el Sistema de Naciones Unidas.

Mujeres indígenas expuestas a todas las formas de violencia durante la pandemia del COVID-19

  • Desde el norte, centro y sur de las Américas demandan a los Estados garantizar la participación de las mujeres indígenas para enfrentar la emergencia sanitaria.
  • Informe del Enlace Continental de Mujeres Indígenas expone las formas en que la pandemia afecta a cerca de veinticinco millones de mujeres indígenas.

A inicios de abril, ONU Mujeres advirtió a los Estados que el aumento de la violencia contra las mujeres era un hecho innegable con el avance de la pandemia del COVID-19. Las mujeres indígenas del continente americano denuncian hoy en un informe, que la pandemia agudizó el abuso sexual y la pobreza que experimentan por su etnia, género y situación económica.

El Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA), red integrada por más de treinta organizaciones indígenas de mujeres y mixtas en veintitrés países, da cuenta en un informe las violaciones a los derechos de las mujeres indígenas producidas por las medidas sanitarias y de confinamiento adoptadas por los Estados.

Gelga Guainer, joven activista indígena de Paraguay, informó que veinte niñas indígenas de los pueblos Guaraní y Nivaclé, de entre 11 a 17 años, quedaron embarazadas durante la cuarentena. “Ellas están confinadas en su comunidades y, por tanto, expuestas a la violencia sexual. Ni las autoridades tradicionales, ni las agencias del Estado, responden efectivamente ante esta situación”, declaró.

Elizabeth Carrasco, intérprete indígena para Poder Judicial en la provincia de Chaco en Argentina, denuncia también que las restricciones de tránsito impuestas durante la cuarentena impiden que las mujeres indígenas denuncien la violencia doméstica y sexual a la que están sometidas. “Son cerca de 45 km a pie para llegar hasta una comisaría. Como no hablan castellano, a veces son también discriminadas. Eso influye en el hecho de que se concrete una denuncia”, explicó.

Por su parte, Norma Don Juan, defensora de los derechos de las mujeres indígenas de México, dio cuenta de las protestas de las mujeres del pueblo Rarámuri, que son migrantes trabajadoras del hogar en las ciudades y perdieron su fuente de ingresos. “Las mujeres indígenas que laboran en restaurantes o tiendas de abasto señalan también que su sueldo se ha reducido a la mitad o han sido despedidas”, denunció.

El ECMIA advirtió en su informe que las medidas de los Estados para abordar la pandemia se diseñaron  desde y para los sectores privilegiados, urbanos y no indígenas, y han resultado ser inefectivas o inaplicables en sus pueblos y comunidades. A las diferentes formas de violencia señaladas se suman otras inequidades como la falta de  agua, que impide el lavado de manos frecuente, o el acceso a electricidad e internet, que impide a las niñas indígenas el acceder a los programas de teleducación.

Según el ECMIA, uno de los problemas esenciales para el diseño de acciones efectivas que protejan a las mujeres indígenas es la escasez de datos oficiales, que impide conocer en las Américas no solo la cantidad de muertes e infectados indígenas, sino los datos diferenciados por género que permitan conocer dónde están y cuántas son las mujeres indígenas que están siendo violentadas y cuya economía se ha visto mellada como consecuencia de la pandemia.

Las mujeres indígenas del Norte, Centro y Sur del continente piden a los Estados el garantizar la participación plena, representativa, informada y efectiva de las mujeres indígenas y sus organizaciones en el diseño, la ejecución, el seguimiento y la evaluación de las medidas para enfrentar la emergencia sanitaria y mitigar sus efectos en el contexto post-crisis.

Asimismo, el establecer fondos de emergencia, subsidios económicos y otras medidas específicas para pueblos indígenas que garanticen el acceso a las necesidades básicas durante este estado de emergencia y que contribuyan a la reanudación de las actividades económicas a mediano y largo plazo, con énfasis en mujeres y juventud indígenas.

Igualmente, el coordinar con las organizaciones y directivas comunales indígenas para apoyar, establecer y fortalecer estrategias y mecanismos de prevención, atención y protección a las mujeres, juventud y niñez indígenas que se vean afectadas por la violencia, incluyendo casas de acogida gestionadas por mujeres indígenas y redes de vigilancia comunitaria.

El ECMIA emitió el pasado 25 de mayo un posicionamiento en el que ratifica las vulneraciones a los derechos de las mujeres indígenas consignadas en su informe, haciendo un llamado urgente a los Estados de este continente para evitar un genocidio pandémico y el incremento de la desigualdad de género que pone en peligro especialmente a las mujeres indígenas.

Descarga el informe aquí:

Mira el pronunciamiento aquí: