Declaración del ECMIA en el UNPFII25
25º período de sesiones del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (UNPFII25)
Nueva York, abril de 2026
El Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA), con más de tres décadas de trayectoria, comparece en el 25º período de sesiones del Foro Permanente para visibilizar las prioridades y propuestas de las Mujeres, Jóvenes y Niñas Indígenas frente a las múltiples violencias que afectan nuestra salud física, mental, espiritual y emocional; reconociendo que el trauma intergeneracional causado por el colonialismo, el racismo, el patriarcado y la discriminación estructural continúan afectando la salud de nuestras comunidades y Pueblos, y de manera desproporcionada, la de las Mujeres, Jóvenes y Niñas Indígenas.
El tema central de este Foro “Garantizar la salud de los Pueblos Indígenas, incluso en el contexto de los conflictos” nos interpela directamente. Nos enfrentamos a violencias como la militarización de los territorios, los desplazamientos forzados, la violencia sexual en conflictos, las economías ilícitas, el crimen organizado, y la criminalización de defensoras indígenas, sumando a la crisis ambiental y climática, que altera nuestros ciclos agrícolas, contamina nuestras fuentes de agua, afecta nuestras plantas medicinales y debilita nuestros sistemas alimentarios tradicionales.
Denunciamos que las violencias que enfrentan las mujeres indígenas no solo ocurren en contextos de conflicto armado o territorial, sino también en los espacios cotidianos donde sostenemos la vida. Las mujeres indígenas que trabajan en el campo, en el trabajo jornalero, en el hogar y en las economias informales están expuestas a condiciones laborales precarias, explotación, discriminación, exposición a químicos y pesticidas, violencia económica y falta de acceso a servicios de salud adecuados.
Estas violencias, sumadas a la violencia obstétrica, la criminalización de la partería indígena, la esterilización forzada y la imposición de métodos anticonceptivos sin consentimiento, colocan a las mujeres indígenas en situaciones de mayor riesgo y desprotección ante la ausencia de políticas públicas interculturales de salud y abordaje integral de las violencias.
Recomendamos a los Estados y a los organismos internacionales implementar las siguientes medidas:
1. Adoptar políticas públicas interculturales de salud y de abordaje integral de violencias, acorde a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, la Plataforma de Acción de Beijing, el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, la Recomendación General 39 de la CEDAW y la Convención de Belém do Pará.
2. Garantizar la participación plena y efectiva de las Mujeres Indígenas como sujetas de derechos en todos los niveles de toma de decisiones, asegurando el consentimiento libre, previo e informado, en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas.
3. Reconocer, respetar e impulsar los sistemas de salud propios de los pueblos indígenas, definiendo este impulso junto con los pueblos y mujeres indígenas, sin tutelar, regular, ni apropiarse de estos, para garantizar el ejercicio de nuestro derecho a la libre determinación.
4. Asignar presupuestos específicos y sostenidos para políticas interculturales de salud y de abordaje integral de violencias, con mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.
5. Fortalecer mecanismos de acceso a las justicias y reparación integral, incluyendo medidas de sanación cultural y espiritual.
6. Desarrollar políticas de remediación, saneamiento, reparación y sanción dirigidas a empresas e industrias extractivas por los daños causados a la salud de los Pueblos Indígenas y a los territorios.
7. Garantizar mecanismos de protección a la vida, la salud y la seguridad de las defensoras y defensores del territorio, de los bienes naturales y de los conocimientos ancestrales, asegurando medidas culturalmente pertinentes.
8. Reconocer a la Madre Tierra como sujeta de derechos, protegiéndola para las generaciones presentes y futuras.
9. Adoptar políticas públicas interculturales que garanticen condiciones laborales dignas y de seguridad social para las Mujeres Indígenas que trabajan en el campo, la agricultura, el trabajo jornalero, en el hogar y en las economías informales, incluyendo la regulación del uso de químicos y pesticidas y la protección frente a la explotación laboral
10. Adoptar políticas públicas interculturales para la eliminación de la violencia obstétrica, el alto de la criminalización de la partería indígena y las prácticas de esterilización forzada o anticoncepción sin consentimiento.
La salud de los Pueblos Indígenas solo será posible si se garantiza la vida, la dignidad y la integridad de las Mujeres Indígenas en todos los espacios donde sostenemos la vida: en nuestros territorios, en nuestros hogares, en el campo, en los cuidados y en los espacios comunitarios. Reafirmamos que sin Mujeres Indígenas sanas, libres de violencias y con derechos garantizados, no habrá salud ni futuro para nuestros pueblos.
Confiamos en que este Foro Permanente, como espacio de diálogo entre pueblos indígenas, los Estados y los organismos internacionales, recoja nuestras prioridades y recomendaciones para avanzar hacia políticas más pertinentes, efectivas y transformadoras.
Descarga la declaración en español aquí: